El futuro, un rompecabezas
“Yo he visto cosas que ustedes no creerían. Atacar
naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos “C” brillar en la oscuridad cerca de la puerta de
“Tanhauser”. Todos esos momentos se perderán
en el tiempo, como lágrimas en la lluvia…es hora
de morir” Roy Batty (2019) Blade Runner (1982)
“No nos avisan contra los asesinos en el periódico,
esa era mi profesión: expolicía, exblade runner,
exasesino” Rick Deckard (2019)
Blade Runner(1982)
“En la parte inferior del escalón, hacia la derecha,
vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creía giratoria;
luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos
que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o
tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí,
sin disminución de tamaño”
Jorge Luis Borges, “El Aleph” (1949)
Corría el año de 1966 cuando Phillip K. Dick escribió su novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, los eventos que relata ocurren el 3 de enero de 1992.
El director Ridley Scott se basa en ella para llevar a la pantalla “Blade Runner” en 1982, con serios problemas de presupuesto y un fiasco en la taquilla, la película recibe un golpe de suerte producto de la tecnología. Su lanzamiento para el mercado doméstico, por la vía de reproducción para Betamax, la convierte en un éxito de ventas; es precursora del género cyber-punk y hasta la fecha pertenece al cine de culto. Hampton Fancher y David People, en momentos diferentes trabajan en el guión de la película, corren el futuro de 1992 a 2019. Era bastante remota la posibilidad de que a una década de distancia, la ingeniería genética hiciera de los androides personajes reales. Jugar con el futuro, aún dentro de la ficción, tiene un mínimo de seriedad.
Proponerse escenarios futuros implica tener una claridad elemental del presente, pero también un nexo razonable con el pasado. En mi infancia mi abuela, lectora empedernida de la prensa y de la revista Selecciones, manejaba como naipes su visión del mañana. Allí los ases se inclinaban por los grandes adelantos en salud, alimentación, transporte urbano, economía y turismo. Decía que en cosa de nada las enfermedades estarían controladas, habría vacunas para todo, hasta para la gripe. No sería necesario cocinar, una pastillita con nutrientes para cada comida. Los carros no necesitarían sino agua para funcionar. Vaticinaba que la pobreza iba desaparecer por los cambios tecnológicos. Y el turismo se haría con aviones descomunales y todo el mundo podría ir a la luna y a los planetas más cercanos. Y que los chinos serían los dueños del mundo.
Bueno, ella tuvo sus aciertos, pero condicionados. Si hay nuevas vacunas para muchas enfermedades, incluso la gripe; pero hay nuevas enfermedades, los virus se han fortalecido y los medicamentos no están al alcance de todos. Y si bien hay pastillas que concentran todos los nutrientes que el hombre necesita para mantenerse sano, sólo las utilizan los astronautas. Hay carros que funcionan con electricidad, pero son costosos en su fabricación y mantenimiento, además de tener motores con baja potencia; la gasolina, aún aquella libre de plomo, sigue siendo el combustible por excelencia, aunque estamos a las puertas de la masificación del etanol, producido con el aporte de nuestros indígenas: el maíz. Han circulado por décadas las leyendas urbanas que hablan de motores que funcionan con agua, pero que sus inventores han sido silenciados o asesinados por las grandes empresas de automóviles. La pobreza ha crecido al ritmo de la población del planeta, y las diferencias entre pobres y ricos, en sus extremos, dibujan abismos.
El turismo sigue las vías tradicionales, el Concorde se derrumbó como un dinosaurio; la mesura priva, no tanto por la ecología, sino más bien por la economía y seguridad de los viajeros. El turismo espacial hasta la fecha es sólo un minúsculo club que cuenta con cinco miembros, desde que el empresario Dennis Tito, el 28 de abril de 2001 pasó a la historia al pagar la astronómica cifra de 20 millones de dólares, por viajar en una nave rusa, para darse el gusto de conocer el espacio exterior. También viajaron en el 2002, el surafricano Mark Shuttleworth; Gregory Olsen, norteamericano, en el 2005; Anousheh Ansari, iraní, siendo la primera mujer que visita la Estación Espacial Internacional. El año pasado, el empresario húngaro Charles Simonyi también lo hizo, pero la inflación parece llevar un ritmo similar a la gravedad, y la tarifa va por los 25 millones de dólares.
China sigue llamándose comunista, pero se abrió a la forma de producción capitalista, y si bien no son los dueños del mundo, se ocupan muy bien de vestirnos, equipar nuestros hogares con electrodomésticos y hasta ofrecernos sus promesas en el mundo automotor. No cesan de intimidarnos con su creciente capacidad de productividad y consumo. La que nada tiene que ver con aquella imagen detallada, que de ellos dibujaba mi abuela, durante su infancia, cuando llegaban en grandes barcos, vestían llamativos trajes y se tejían largas trenzas. Trabajadores incansables establecieron las primeras lavanderías en el centro de la Caracas polvorienta de 1920, en un escenario de blancas sábanas sacudidas por la brisa, habitado por humeantes planchas de hierro, rellenas con tizones encendidos, dejando ver al fondo de las modestas casas sembradíos de vegetales y verduras hasta entonces poco conocidos. El aroma y colorido de los cebollines no daba pistas del futuro.
Pienso que el futuro, tal como era percibido por las generaciones más recientes, en cierta medida ya está aquí. La nanotecnología invade la vida diaria, a un ritmo que resulta difícil llevarle el paso para manejarla adecuadamente y sacarle todo el provecho que puede brindar. Los modelos de celulares con aplicaciones, insospechadas hasta hace nada, han modificando incluso el mundo de las noticias, convirtiendo en periodistas a los ciudadanos, notificándole con fotos a los vecinos del planeta, que en Myanmar la población está siendo atacada por las fuerzas policiales, o por las imágenes de los pasajeros que abordaron el metro en Madrid antes de que estallaran los explosivos. Y tan sólo con la punta de un dedo hacen circular la novedad por Internet. Los Ipod, pen drive, Iphone, mini laptop, sus variantes y nuevos productos nos mantienen en permanente estado de sorpresa, al punto que cada vez resulta más complicado predecir cuáles serán las próximas innovaciones.
Posiblemente los años setenta cerraron las visiones utópicas del futuro, pareciera que el espejo donde la sociedad se reflejó por tanto tiempo se rompió, y sus fragmentos reflejan un paisaje distópico, evidenciando una realidad signada por conflictos (guerras, narcotráfico, guerrilla, terrorismo, secuestros, delitos electrónicos, mafias transnacionales, calentamiento global, perforación de la capa de ozono) políticos, sociales, económicos, ecológicos y existenciales, sin soluciones inmediatas a la vista. Los patrones de belleza, felicidad y éxito mutan permanentemente. Los sueños y los logros se contraponen hasta definir la realidad. Paradigmas de grandes empresas conocen el fracaso y hasta la extinción: Enron y World Com. La apuesta publicitaria de las calles de Los Angeles, retratada en “Blade Runner”, avizoraba un futuro próspero para Atari, principal anunciante, Pan Am y Bell System, todas quebraron hace varios años. RCA se transformó simplemente en una marca, mientras TDK migró del mercado masivo al corporativo. Solamente Coca-Cola sigue disfrutando de éxito y renombre.
La complejidad del momento que habitamos pareciera apuntar a la búsqueda de nuevos estilos de vida por la vía de la tecnología y la comunicación. El mundo que devela Internet parece correr sus linderos más bien hacia un nuevo universo, con retos y posibilidades que surgen en el día a día y mueven los cimientos de la vida, tal como la hemos conocido hasta hace muy poco. En una dimensión de cambios tan profusos, semejantes a una actividad telúrica incesante, lo más difícil quizás resulte la adaptación humana, la negociación que entre realidad y ficción presiona con insistencia, más que a cambios, transmutaciones. Superado ese reto, asumiendo esa nueva cotidianidad el futuro cada vez más se escribirá de manera instantánea, como aquellas viejas sorpresas que nos regalaban los fotógrafos de plazas con las cámaras polaroid, verdaderas reliquias que los celulares y las cámaras digitales pulverizaron.
Cuando me propongo terminar estas líneas, el celular entona su melodía. Es la llamada de un mensajero de Fedex, está a una cuadra de mi casa y precisa datos para entregar un sobre. Rápidamente surge la emblemática minivan blanca; su chofer, un joven con la cabeza rapada, sus fuertes brazos depilados, anteojos oscuros y una blanquísima sonrisa, hace su entrega y me pide que firme. Busco el talonario o el cupón, él me extiende un aparato que parece un celular king size, le extrae una liviana barrita negra que me entrega. Sufrí un pequeño shock tecnológico. Manualmente funciona como las pizarras mágicas de mi infancia, pero es un accesorio del GNSS (Global Navigation Satellite System) derivado del GPS (Global Positioning System), tecnología desarrollada por el Sistema de Defensa de los Estados Unidos y cuyo uso por parte de civiles fue autorizado por la administración Reagan en 1983. Firmé digitalmente en señal de que había recibido el sobre y un champú de realidad.
Mientras la camioneta se perdía de vista recordé a los androides de “Blade Runner”, especialmente al modelo NEXUS-6, cuyos miembros cometieron el delito de querer ser humanos. Sólo Rachel logró sobrevivir, amando y siendo amada por Deckard. El avión donde ambos huyeron navegó las imágenes recicladas de “El resplandor”, y nos dejó al abandono con las dudas sobre la naturaleza humana: la de Deckard y la nuestra.
Thamara Jiménez
Febrero 2008
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"Yo he visto cosas que ustedes no creerían. Atacar
naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos “C” brillar en la oscuridad cerca de la puerta de
“Tanhauser”. Todos esos momentos se perderán
en el tiempo, como lágrimas en la lluvia…es hora
de morir”
diseñado y creado por Carlos Opitz, presentado por
Thamara Jiménez.
